¿Qué podemos esperar de Good Girls?
¿Qué podemos esperar de Good Girls?
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Netflix no deja nunca de sorprendernos. Cuando ya pensábamos que la plataforma se daría un par de semanas de respiro antes de estrenar su nueva gran serie, la compañía ha decidido poner toda la carne en el asador y premiar a sus clientes con el lanzamiento de uno de sus productos más esperados. Este movimiento ha sido de lo más astuto, sobre todo teniendo en cuenta que HBO, una de los grandes competidores de la compañía comandada por Reed Hastings, acaba de estrenar Heridas Abiertas. Para enfrentarse de lleno a esta producción, fuertemente aclamada por la crítica y con la presencia de Amy Adams como principal reclamo, Netflix decidió estrenar pocos días antes del lanzamiento de HBO una de sus series más esperadas: Good Girls.

¿De qué va Good Girls?

La nueva ficción de la plataforma, que corre a cargo de la NBC,  plantea un tema muy actual pero quizás demasiado explotado ya por Hollywood.

Siguiendo el patrón de Big Little Lies, de la que se espera que se estrene su segunda temporada el próximo año, la nueva serie de Netflix cuenta con tres mujeres como protagonistas que consiguen, gracias a sus dispares personalidades, crear un trío de amigas capaces de llevar a cabo los planes más disparatados.

Christina Hendricks, Retta y Mae Whitman son las encargadas de dar vida a Beth, Ruby y Annie respectivamente, tres mujeres de clase trabajadora que luchan contra sus propios problemas personales al tiempo que hacen frente a un problema todavía mayor: la falta de dinero. 

Beth es una ama de casa de mediana edad que reparte su tiempo entre las labores del hogar y el cuidado de sus cuatro hijos pequeños. Annie, la hermana pequeña de Beth, es una joven madre soltera que trabaja a doble turno como cajera en un supermercado mientras batalla legalmente para evitar que su exmarido le quite la custodia de su hija. Por su parte, Ruby es camarera en un dinner, un empleo que no termina de convencerla pero al que no puede renunciar, pues necesita esta fuente de ingresos para costear el tratamiento de su hija pequeña que necesita un trasplante de riñón.

Cuando Beth se entera de que su marido la lleva engañando durante meses y que están en la bancarrota, le pide ayuda económica a sus amigas para evitar que el banco se quede con su casa. Lamentablemente, ni Annie ni Ruby pueden ayudarla: la primera debe ahorrar para pagar a un buen abogado y la segunda para los medicamentos de su pequeña. Sin embargo, lejos de dejarse superar por una situación que a muchos llevaría hacia un ataque de ansiedad continuo, las tres deciden que ha llegado el momento de buscar otras vías de financiación.

La lotería podría ser una opción, pero las probabilidades de que les toque son tan pequeñas como el hecho de que alguna de ellas repitiese la hazaña de Chris Moneymaker, una jugada que por otra parte les habría proporcionado mucho más dinero del que necesitaban. Eliminadas de su lista cualquiera de las opciones que a todos se nos vendrían a la mente en un primer momento, este trío de lo más variopinto decide optar por un plan menos ortodoxo: robar el supermercado en el que trabaja Annie. El problema llega cuando se dan cuenta de que han sacado mucho más dinero del que pensaban, lo que las lleva a destapar una organización criminal a gran escala y en la que se ven involucradas sin querer.

Entre el drama y la comedia

El punto fuerte de Good Girls (y quizás también su punto débil) es que nada entre dos géneros muy diferenciados como lo son la comedia y el drama.

En general, las escenas en las que las chicas se ven envueltas “en problemas” son planteadas desde el humor, dejándonos imágenes de lo más cómicas como la de Ruby disparando a un hombre en un pie “sin querer” tras haberlo amenazado con la pistola de su marido o en la que Annie sincroniza su iPhone con el sistema de un coche robado. Querida Annie, en qué estarías pensando…

Sin embargo, estas escenas se contraponen a los dramas personales de cada una de las protagonistas, unas situaciones personales que son tan duras que provocan en el espectador sentimientos encontrados. Esto unido a la escasa duración de los capítulos, apenas 40 minutos por episodio, trae consigo que durante su visionado nos sintamos como en una montaña rusa.

A todo esto habría que sumarle una construcción de los personajes demasiado apresurada. Río (Manny Montana), el malo malísimo, aparece un día de la noche a la mañana sin que sepamos nada más que una pequeñísima parte de sus negocios. El personaje del marido de Beth, interpretado en la ficción por Matthew Lillard, genera rechazo y empatía a partes iguales, un planteamiento algo extraño si tenemos en cuenta que no se trata de un personaje principal, lo que nos lleva a pensar que el resultado final es más bien fruto del devenir de la historia que de un trabajo minucioso de creación.

Lo mismo ocurre con Mary Pad, encarnada por Allison Tolman, un personaje que no trasmite nada y que gana protagonismo a medida que avanza la ficción para luego desinflarse sin más. Por no hablar de Boomer, interpretado por un David Hornsby que no consigue dejar clara la naturaleza de su personaje: ¿es bueno? ¿Es malo? ¿Está enamorado de Annie en secreto o la odia con todas sus fuerzas?

Todos estos elementos acaban por deslucir una serie que estaba destinada a brillar y que se ha quedado a medio camino del éxito. Good Girls no consigue llegar a la altura de otras grandes series de la plataforma como The Crown, Dark o Godless, sin embargo su estilo desenfadado y su toque de humor negro nos aseguran momentos muy divertidos frente al televisor. Una buena opción para hacer hacer un maratón de fin de semana.

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