¿Qué es un desgarro de rodilla?

La rodilla es la articulación más grande y compleja que posee nuestro cuerpo, ya que se encuentra conformada por huesos, cartílagos, ligamentos, músculos, tendones y líquidos. Todos estos componentes son los que permiten a esta gran articulación la libertad de movimiento para caminar, saltar, correr, agacharse e inclinarse, es por ello que un desgarro de rodilla es tan peligroso para cualquier persona.

La rodilla suele estar más expuesta al desgaste, generalmente por el envejecimiento, y al desgarro o lesiones sufridas a nivel del músculo o del tendón en el caso de realizar algún deporte como el fútbol, tenis, patinaje y/o montañismo.

¿Qué causa el desgarro de rodilla? 

El desgarro de rodilla se  produce por una distensión de los tendones y ligamentos, incluso algunos huesos se pueden dañar.

Entre las lesiones más comunes que suelen aparecer está el esguince, en el cual varios ligamentos se estiran hasta llegar a romperse o desgarrarse totalmente debido a un movimiento brusco de la pierna. Estos  ligamentos pueden ser de dos tipos dependiendo de su ubicación: lateral interno y lateral externo.

Otra lesión es el daño del cartílago o de los meniscos, conocidos como “amortiguadores” por la función de estabilizar la articulación cuando se expone a un movimiento exagerado.

En consecuencia, las lesiones de los ligamentos pueden ser consideradas por categorías dependiendo, por supuesto, del grado de desgarro que se haya producido. Entonces, se clasifican en primer, segundo y tercer grado, siendo esta última la que define un desgarro total del ligamento.

Ahora bien, ¿cuándo nos damos cuenta de que hemos sufrido un desgarro de rodilla?

Bueno, primeramente el dolor en el centro o a los lados de la rodilla, lo que te impide caminar; un ruido seco o chasquido en el momento que ocurre la lesión, hinchazón o inflamación y  sentir la rodilla colapsada e inestable.

Recuerda que la mayoría de las lesiones de los ligamentos pueden ser similares, independientemente de  lo que se haya dañado.

En consecuencia, el tratamiento debe ser específico de acuerdo a la gravedad de la lesión que ocasionó el desgarro de rodilla, desde medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios para dolores leves y moderados, hasta cirugía si el caso lo requiere.

De ahí que lo más importante es acudir a un especialista, un traumatólogo y/o un fisioterapeuta, quienes te ayudarán con las recomendaciones necesarias para estos casos.

No obstante existen medidas de prevención que tratan de disminuir el riesgo, entre las cuales están los ejercicios de calentamiento con una duración de cinco a diez minutos diarios para aumentar el flujo sanguíneo a nivel muscular y reducir la posibilidad de sufrir lesiones.

No olvides que el ejercicio es fundamental para que tus articulaciones, incluyendo las rodillas, se hagan más fuertes.

¡Anda, dedícale tiempo a tus rodillas!

Artículo relacionado

Sin artículo relacionado

0 Comentarios

Deja un comentario




Síguenos

INSTAGRAM

Agencia de publicidad en Venezuela