Ciudadanía y globalización, ¿cómo determinan el crecimiento de la sociedad?
Ciudadanía y globalización, ¿cómo determinan el crecimiento de la sociedad?
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Los conceptos ciudadanía y globalización hoy en día van de la mano, pues la evolución es el norte de ambas. Hoy en día es importante conocer estos términos, pues en ellos se basa nuestro crecimiento como sociedad. Después de conocerlos, me gustaría compartir contigo una opinión que tengo sobre convertir al mundo en una aldea global.

Ciudadanía y globalización

La globalización se centra en la creación de un mundo interconectado donde la economía, cultura y sociedad de cada rincón del mundo abra sus puertas, formando una aldea global gracias al uso de las redes comunicacionales.

Por su parte, la ciudadanía persigue la evolución de los deberes y derechos de cada individuo en la sociedad, que se dan en conjunto entre el estado y sus políticas legales en una nación y los particulares que realizan su aporte para la consolidación de la misma.

Ejemplo de un cambio global

La unión europea es el mejor ejemplo que existe cuando quieres unir ciudadanía y globalización.

La economía de Europa es una de las más sólidas que existen en la actualidad. Poseer la ciudadanía europea o pertenecer a la Comunidad Económica Europea (CEE) libera las “barreras” que existen entre cada país, ya sea para realizar acuerdos comerciales, disminuir aranceles o permitir que los habitantes de este gran continente puedan “compartir” su cultura en una nación común.

Todo suena muy bello; la integración de las naciones, derribar las barreras comerciales, beneficiar la economía, todo esto está perfecto, aunque para mi existe un pequeño problema.

¿Qué sucedería si ciudadanía y globalización convierten al mundo en una aldea global totalmente? ¿Si se desdibujan las fronteras por completo? Por ejemplo, siguiendo con el tema enfocado en Europa, imagina que eres español pero en unos años  de repente ya no existe España sino que ese territorio forma parte de la unión, perdiendo su autonomía totalmente y con ella su historia y su cultura.

Cabe recordar que, para quienes vivimos de este lado del charco (Sudamérica), si bien no hemos apreciado la unión de las naciones a gran magnitud, no estamos exentos de que esto suceda.

Si quieres llámame paranóica, pero, aunque esta unión progresista entre ciudadanía y globalización es positiva y beneficiosa en diferentes aspectos, debería haber un límite en la misma y de esta manera permitir que cada país conserve su autonomía, su individualidad como nación, su cultura, historia y etnias; ya que son pequeños detalles en estos aspectos lo que crea la diversidad entre cada uno.

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