domingo, febrero 18, 2018
¿Por qué todos lloran con Call me by your name?

La exitosa película Call me by your name (Luca Guadagnino, 2017) se ha convertido en un film que atrapa por la historia que cuenta, e incluso muchos espectadores se han mostrado bastante sensibilizados. Así que antes de leer esta nota completa, te puedes preguntar ¿qué tan sentimental eres?

La premisa de la película incluso podría resultar sencilla: dos personajes de diferentes nacionales se encuentran y viven un amor intenso de verano en un momento y un lugar en el que era casi imposible.

Sin embargo, ¿por qué todo el mundo queda tan triste luego de verla? Una búsqueda rápida por las redes sociales o en los foros arroja que muchísimas personas dejan reseñas diciendo que, en algún punto de la película, dejaron que las lágrimas salieran. Esta nota no contiene spoilers, repito, no contiene spoilers. Puedes seguir leyendo si no la has visto.

Call me by your name nos hizo llorar

Call me by your name puede llegar fácilmente al corazón de las personas que pertenecen al colectivo LGBTI+, pero también afectó de manera significativa a personas heterosexuales.

Al respecto, el periodista Alberto Sisí, de 31 años, durante una entrevista para El País, detalló: “A mí la película me destrozó y me dejó pensando durante más de una semana por qué me vi reflejado en varias de las escenas y no me vi reflejado en otras que me hubiera gustado protagonizar (…)Y luego está el tema del tiempo, que creo que es algo de la película que afecta a absolutamente cualquiera que la haya visto, independientemente de género, orientación sexual o edad: el tiempo pasa, no vuelve, y has hecho de idiota. Es más: cada vez haces menos cosas por primera vez”.

Por su parte, Javier Leandro, informático de 38 años, afirmó: “Me ha dejado hecho una mierda. Han pasado varios días desde que vi la película y la historia de amor de Elio y Oliver me sigue persiguiendo. Paso de la melancolía a la euforia en cuestión de segundos y admito que he llorado evocando algunas escenas, como si estuviese viviendo mi propio romance estival. Solo que esta vez el idilio no es con una persona, sino con una película. ¿Se puede uno enamorar de una historia de ficción? Ahora sé que sí. Y también sé que nunca voy a olvidar las piernas entrelazadas de Elio y Oliver, ni las lágrimas tras una llamada telefónica, ni la compasión de un aliado inesperado. Ahora ya son parte de mí, como un amor de verano”.

1 Comment

Medardo febrero 15, 2018 at 4:51 pm

En esta ocasión te has superado, de verdad excelente
texto!!! Enhorabuena

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