¿Qué es el BDSM?
¿Qué es el BDSM?
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El término BDSM tuvo su origen a partir del año 1969. Fue creado para diferenciar sus prácticas sexuales de otras subculturas, tales como el bondage, la dominación, la sumisión, el sadismo y el masoquismo.

Es importante saber que estas prácticas tienen una variedad y significado, que va mucho más allá del dolor. Se juega un poco con la tolerancia, los sentidos y los gustos de las personas que practican el BDSM.

¿De qué trata el BDSM?

En principio debes saber que esta actividad es formada por una AMO , que es la persona encargada de dar placar, de dar órdenes y que cumpliendo con ciertas reglas, utilicen todas las tácticas existentes para activar todos los sentidos a través del dolor. Y la sumisa, que es aquella persona que siente placer sintiendo directamente el dolor, cumpliendo con lo que su amo le ordene.

Se enfoca principalmente en sensaciones de placer, empoderamiento y control, aunque existen actividades sadomasoquistas que requieren específicamente dolor como vía de sensaciones.

Es por esto que se debe enfocar en la importancia de que sea una actividad con prácticas que ameriten acuerdos consensuales entre los participantes. Esto es fundamental.

La palabra “sadomasoquismo” viene de los términos “sadismo” y “masoquismo”. El sadomasoquismo es una patología que afecta a las personas que necesitan ejercer una dominación, violencia o agresividad para sentirse excitados y llegar al elevado punto de placer.

Pero también existe la contraparte a esto, y es que hay personas que necesitan sentirse humilladas, adoptar una actitud sumisa o recibir dolor para conseguir placer.

Hay una línea muy delgada entre la práctica por diversión y la patología, pero sí existen sus diferencias. Hay personas que sólo lo hacen por diversión, sin llegar a obsesionarse o elegir esto como una manera continua de tener intimidad.

Es importante diferenciarlo esto, ya que la patología como tal, se caracteriza por la sensación de solo producir placer de esta forma, sin tener ninguna otra manera de tener intimidad con resultados placenteros, sin necesidad de sentir dolores.

Pero también si en vez de disfrutar del sexo, sientes la necesidad de incluir estos juegos y no sientes ningún tipo de placer sin la práctica de la dominación y la sumisión, estamos hablando de un trastorno.

Sin embargo, querer implementar esto con tu pareja no está mal, ya que sería una novedosa forma de disfrutar, te puede ayudar para romper la monotonía con tu pareja.

¿Qué necesitas para tu primera sesión BDSM?

PREPARACIÓN

Aquí empieza el masoquismo de verdad. Los estándares de belleza impuestos a las mujeres no son sino las prácticas más sádicas que se le hayan podido ocurrir a alguien.

Enema: Esto es un baño del recto y colon a través del ano, y es necesario porque en la mayoría de estas actividades, suelen hacer uso de penetración de algunos juguetes sexuales. Es recomendable que lo hagas dos días antes de la sesión, porque el funcionamiento de esta tecnología es algo complejo para un novato.

REGLAS

Para alimentar la fantasía, hay que tener en cuenta que los protocolos son importantes. Aquí van las reglas para entrar al estudio de Héctor.

*Las sumisas tiene prohibido entrar vestidas, nunca deben traer nada de ropa. “Eso es interesante porque se tienen que desvestir en el pasillo de mi edificio”, cuenta Héctor Dominante.

*Tienen que esperarlo de rodillas frente a la puerta con las manos en la espalda y la mirada hacia abajo.

*Durante la sesión no puedes mirarlo directo a los ojos.

*Tampoco puedes hablar a menos de que él te lo diga. EXCEPTO la palabra de seguridad. Por ninguna razón aceptes cosas que te disgusten o te causen dolor extremo.

CASTIGOS

*Como sumisa, debes ser disciplinada y la disciplina inicia desde la puntualidad para llegar al encuentro.

*Héctor dice que por cada minuto que llegue tarde, me dará un varazo. Esto es aterrador para mí, la más impuntual del mundo.

*Si no obedeces (esto incluye, aclara, que te vengas sin permiso; tus orgasmos le pertenecen) te saca al balcón que da a la calle desnuda y amarrada.

PALABRA DE SEGURIDAD

Esto es lo más importante. Es cuando la sumisa dice que ya quiere parar por dolor o por cualquier razón. “Puede ser una palabra que no tenga nada que ver con el juego. Pero se estandarizó como mucho que es semáforo: rojo es ‘se acabó’. Cuando te dicen rojo es rojo en ese instante”.

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